Descripción

En tiempos pasados, en los barrios de las localidades solían encontrarse fuentes cuyas aguas eran conducidas por canales empedrados hasta las regaderas de las villas, destinadas al riego de huertos familiares.

La regadera de la Villa de Jarandilla de la Vera ha desempeñado esta función durante siglos, distribuyendo aguas canalizadas a través de cauces de tierra y piedra que atravesaban el casco urbano. Dividida en varios ramales como San Francisco, Santa Marina y Santa Lucía, finalmente dirigía las aguas residuales a Valdelatarra, a menudo cumpliendo también un papel de saneamiento para la población. Los canales y acequias eran mantenidos por los propios vecinos y participantes.

En años recientes, una asociación de usuarios de un embalse construido en la zona de Maricana ha reunido a los dueños de las propiedades en Nava Alta y Nava Baja de Jarandilla.

El embalse, creado por la empresa Martínez Navas para el suministro de agua potable a Jarandilla desde la Garganta de los Chorros, descarga sus aguas en la regadera de la Villa, que las transporta hasta Valdelatarra. Esta regadera ha sido un elemento crucial en la historia de Jarandilla, desempeñando un papel vital en el riego, el saneamiento y la gestión del agua a lo largo de los años.